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Devocionales

“Te ofreceré sacrificio de alabanza e invocaré el nombre de Jehová, pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo, en los atrios de la casa de Jehová, en medio de ti, oh Jerusalén, aleluya.” Salmo 116: 17-19

 

Aquel hombre había tenido un día muy exhausto en su trabajo, nada le salió bien y sentía que ya no tenía fuerzas para dar un paso más, sólo quería descansar, pero en su mente el Espíritu Santo le recordaba que era día de ir a alabar a Dios en la Iglesia.

 

Había muchas excusas, había muchas razones, todas las preguntas y respuestas le daban la razón, pero sólo algo era lo que le hacía seguir y era que no encontraba respuesta a esta simple pregunta “¿por qué no alabo en este día?” ¿En medio de mi cansancio y de mis aflicciones…?

 

Reflexionemos y miremos todas las bendiciones que Dios nos da cada día: casa, comida, vestido, familia, salud, comodidad; no hay una sola razón por la que no debamos alabarlo cada día.

 

Como este hombre, dejemos nuestro cansancio físico o emocional, llevemos nuestra carga a Sus pies y alabemos a Dios en su santo templo por todas y cada una de las bendiciones que tenemos. Busquemos ser un sacrificio agradable a Él, aunque nuestras fuerzas estén en el nivel más bajo o en 0, Él mirará nuestro sacrificio y alegraremos su corazón sobre todas las cosas.

 

Oración:

Señor Jesús, no permitas que deje de alabarte, ni que busque excusas, ni que te ponga al final de mi lista; Deja que tu espíritu traiga convicción a mi vida y me ayude a buscarte fielmente y en todo momento, permíteme ser un sacrificio vivo diariamente. En el nombre de Jesús. Amén.

 

Escrito por Rosario Guerrero para CBN

 


 

¿Puede Dios cambiar tu vida? 

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Devocionales

“No juzguen ustedes por las apariencias. Cuando juzguen, háganlo con rectitud.” Juan 7: 24

 

Estaba buscando un empleo y empezó a hacerlo por todos los medios, era un escritor nuevo y había estudiado literatura y periodismo, pero muchas de las puertas que tocó se le cerraron por su apariencia.

 

Un día decidió hacerlo por la Web y colocar una foto tipo carnet con sus datos, y ofrecerse para trabajar en casa, pasaron los días y él le pedía a su madre que le apoyara en oración porque ya no quería ser una carga en su hogar sino aportar para sostenerla, solo estaban los dos como siempre, ya que a raíz del nacimiento de Jorge su padre los había abandonado.

 

Esa mañana al revisar su página encontró una respuesta de una revista que le pedía colaborara con unos artículos, que sería de prueba y que si captaba la atención del público le darían el empleo.


Jorge entusiasmado empezó a escribir, y la respuesta del público fue abrumadora, los de la revista se emocionaron le dieron el empleo y a los pocos meses ya escribía editoriales importantes, hasta que el director general quiso conocerlo.

 

Una ola de frío recorrió su cuerpo cuando le dijeron que era necesario una cita personal con el director, el miedo se apoderó de él, su madre al darse cuenta, le dijo: – Hijo si Dios te ha ayudado hasta aquí Él te va a acompañar el resto del camino, no tengas temor, échalo fuera en el nombre de Jesús.

 

Esa mañana se vistió lo mejor que pudo, y con nerviosismo clamó a Dios y le pidió su protección, ya no podía ocultar más que tenía una discapacidad marcada por efecto de la Poliomielitis, sus piernas no lo podían sostener y se apoyaba con muletas, pero se acordó que “Dios es el que levanta nuestra cabeza”, le dio un beso a su madre después de orar juntos, y se fue.

 

Al llegar y anunciarse, todos estaban asombrados, pero en silencio, le llegó el turno de entrar cuando un hombre sonriente y afectuoso lo recibió, era el director, al verlo sitió paz y dijo interiormente: Señor dame de tu gracia.

 

La conversación fue cálida y motivadora, finalmente le propuso a Jorge venir a trabajar en la oficina junto a la suya, sorprendido por la noticia y titubeando le preguntó – ¿qué hizo que Ud. me diera esta oportunidad?, antes muchos me rechazaron por mi apariencia, el director le dijo: – Es que tuve la dicha de ver el interior, lo de afuera se desgasta y se acaba, lo verdaderamente valioso es la esencia de quien tú eres.

 

Oración: Gracias Dios por ser quien soy, tú me hiciste y estoy feliz de que tú seas mi creador, porque soy único, ayúdame a no juzgar por las apariencias sino por el verdadero valor de las personas, en el nombre de Jesús, amén.


 

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Devocionales

“…Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras…”  Salmo 73:28. 

El propósito del tiempo diario con Dios no es estudiar acerca de Jesús, sino pasar tiempo con Jesús. Por ello en este tiempo nuestro máximo objetivo debe ser conocer a Dios. Cuánto más conozcamos a Jesús mayor será nuestro amor por Él y más firme la comunicación que establezcamos con Él. 


Mi pastor, me alentó y me enseñó hacer un plan para tener ese tiempo con Dios, y me dio unos simples consejos:

– Escoger un horario específico. Es muy difícil que en medio de las tareas diarias, la preocupación y el cansancio podamos buscarlo y

pensar en Él, por lo tanto tenemos que escoger el mejor momento del día. Miren lo que dice Marcos 1:35: “…Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba…”.

 

– Escoge un lugar específico ¿Cuál es el mejor lugar del que dispones para estar tranquilo y en silencio? Lucas nos menciona en el capítulo 22 en el verso 29 que: “…saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron…” ¡el mismo Jesús nos enseñó a escoger un horario y un lugar!

 

– Reúne los recursos necesarios. Una Biblia, un cuaderno para escribir lo que el Señor me dice y que vas hacer. 


Cada día podemos tener expectativa de lo que Dios nos hablará, porque Él desea hacerlo. El rey David dice: “…Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley…” Oremos, leamos y meditemos en la Palabra. El plan no es cumplir, sino tener una relación personal e íntima con Dios y el reto es vencer todos los obstáculos, para pasar tiempo con Dios…¡eso se va a notar! 

 

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 Autora: Ana Paola Romero 

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Devocionales

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”. Proverbios 17:17 (RV 60) 

 

En Marcos 2:1-12 encontramos la historia de cuatro hombres cargando a un paralítico en su lecho. Su meta era llevarlo hasta la casa donde estaba predicando Jesús. El lugar estaba completamente lleno de gente de modo que no se podía entrar. 

 

Ellos hicieron cálculos para saber dónde estaba Jesús y haciendo un hueco en el techo, lo bajaron hasta ponerlo a los pies del maestro.  Su fe era inquebrantable, querían ver a su amigo sano. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”. Tanto el enfermo como los presentes no esperaban esa respuesta. Pero el Señor vio en este hombre la urgente necesidad de salvación y perdón primeramente, y no lo que se veía a simple vista. Acto seguido, también lo sanó, porque el Hijo de Dios tiene poder para sanar y para perdonar todo pecado.  

 

Hay algo muy importante que rescatar en este pasaje, estos cuatro amigos llevaron al paralítico al lugar correcto con la persona correcta. Su fe traspasó obstáculos hasta ver a su amigo sano, y el enfermo salió de ahí con doble bendición: salvo, perdonado, con el milagro de su sanidad y cargando su lecho, glorificó a Dios.  

 

Cuántas personas están hoy paralizadas por diferentes circunstancias, esperando un hombro que las cargue, una mano que las levante, una palabra de aliento, una oración ferviente para juntos, ver la gloria de Dios en sus vidas. 

 

Oración: 

Padre celestial, gracias por tu fidelidad. Hazme sensible a las necesidades de las personas que me rodean. Compasivo y misericordioso con los que están pasando alguna dificultad y ayúdame a compartir el amor que has derramado en mi corazón por el Espíritu Santo. Amén 

 

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Autor: Angelina Gómez Corrales 

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Recientemente, el mundo entero comenzó a recuperarse de las repercusiones de una pandemia que tuvo profundas consecuencias en nuestra sociedad. En lugar de escuchar situaciones esperanzadoras, nos enfrentamos a rumores de recesión económica y condiciones de guerra en áreas estratégicas que no solo generan profundos daños a las naciones involucradas y sus vecinos más cercanos, sino que sus secuelas se expanden internacionalmente.

 

Todo esto parece coincidir perfectamente con lo que nos anuncia la Biblia en Apocalipsis 6, donde habla de la ausencia de paz, epidemias, hambrunas y hasta el aumento acelerado de los precios que cabría esperar en los últimos tiempos. El capítulo concluye con unos versos que aclaran que ni la riqueza, el poderío militar ni la influencia social pueden ser suficientes para “ganar” en estas situaciones.

 

“Entonces los reyes de la tierra, los príncipes, los generales, los ricos, los poderosos y todos los demás, así esclavos como libres, se escondieron en cuevas y entre las rocas de las montañas. Gritaron a las montañas y las rocas: “¡Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero! porque ha llegado el gran día de su ira, y ¿quién podrá resistirlo? Apocalipsis 6:15-17 NVI.

 

Ante esto, es natural cuestionarnos sobre dónde encontrar esperanza y cómo transmitirla a otros que sufren. Si bien las condiciones de este mundo no parecen mejorar, no siempre podemos prometer a quienes enfrentan las crisis más complejas que sus condiciones pronto serán diferentes.

 

Sin embargo, considerando que nuestro papel en este mundo seguirá siendo el de llevar luz en medio de las tinieblas, no podemos desistir en la tarea de llevar esperanza a los demás. Debemos reenfocar nuestros esfuerzos para llevar a los que sufren a una verdad que pueda llenar sus corazones de paz y generar confianza para un futuro mejor.

 

Junto a un equipo internacional de Operación Bendición, he tenido la oportunidad de formar parte de proyectos recientes en la zona fronteriza entre Polonia y Ucrania, que brindan ayuda a los más afectados por la guerra. Es precisamente en estos escenarios que nos damos cuenta de que nuestra esperanza no puede descansar en cosas temporales. Las cosas temporales pueden desaparecer fácilmente ante sus ojos, ya que millones de ucranianos hoy en día han visto desaparecer sus trabajos estables, sus hogares, sus familias o incluso sus sueños.

 

El libro de Romanos, en el capítulo 8, nos recuerda que el sufrimiento es parte de este mundo, y que incluso Jesús sufrió durante su paso por esta Tierra; pero al mismo tiempo nos llena de esperanza al recordarnos cuál es su promesa para los que ponen su confianza en Él.

 

“Ahora bien, si somos hijos, entonces somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que participamos de sus sufrimientos para que también podamos participar de su gloria”. Romanos 8:17-18 NVI.

 

Si estás viviendo una temporada de profundo dolor y sufrimiento es la realidad diaria en la que vives, te recuerdo que estos escenarios son una oportunidad perfecta para acercarte a Jesús y conocerlo de una manera más personal. Él comprende perfectamente tu dolor, te acompañará en tu sufrimiento y es el único que puede darte acceso a la verdad de un futuro mejor, la vida eterna con él.


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Biografía del autor: Daniel Castro Jiménez

Coordinador de Ayuda Humanitaria de la Operación Bendición Costa Rica y Gerente temporal del almacén de Przemyśl en Polonia con el equipo internacional de socorro en casos de desastre de la Operación Bendición. Ha estado trabajando con Operación Bendición durante 4 años en el desarrollo de programas de ayuda humanitaria en Costa Rica y brindando apoyo al equipo internacional de desastres. Daniel nació en Costa Rica y es el menor de 4 hermanos. Le gustan las actividades al aire libre y el aire libre. Actualmente, vive en Polonia desde hace más de 6 meses, como parte de las actividades de socorro en la crisis provocada por la guerra en Ucrania.

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Devocionales

Según los fariseos (algunos podrían llamarlos los seguidores de la Biblia), el sábado estaba destinado a ser un día de descanso, y nada más. Así que no sorprende que cuando Jesús y sus discípulos fueron vistos recogiendo granos en los campos, los fariseos les hicieron pasar un mal rato.

 

Pero Jesús da una respuesta interesante en Mateo 12:7-8 (NTV), diciendo: Pero no habrías condenado a mis inocentes discípulos si supieras el significado de esta Escritura: “Quiero que muestres misericordia, no que ofrezcas sacrificios”. ¡Porque el Hijo del Hombre es Señor, incluso sobre el día de reposo!

 

Esta interacción me recuerda una lección que aprendí en una clase de estudio bíblico. Todavía lo guardo en una nota adhesiva en mi Biblia, así que cuando la abro, recuerdo que mi relación con Cristo no se basa en obras. Como humanos, podemos convertir cualquier cosa en una regla. “Dios me amará más si me esfuerzo más”, “el sábado debe ser estrictamente el domingo”, “tengo que leer mi Biblia durante un tiempo determinado todos los días”, “el llamado al altar es la única forma de recibir la salvación”, “mis oraciones deben ser largas y detalladas para que funcionen”: ¡reglas, reglas, reglas! Piensa en tu relación con tus padres, amigos o pareja. Tu conexión con ellos no se basa en reglas, sino en una actitud amorosa y un sentido de su gran valor. No hay condiciones, solo amor. Te animo a que dejes que sea lo mismo con tu Salvador, porque así es como Él te ve a ti y a mí.

 

Veo otra lección significativa. Ese mismo día, Jesús pasa a sanar a un hombre que sufría de una deformidad, así como a un hombre poseído por un demonio que no podía hablar ni ver. Si Jesús hubiera esperado al día siguiente, la multitud de testigos no habría estado allí para decir: “¿Será que Jesús es el Hijo de David, el Mesías?” (Mateo 12:23)

 

La gente se habría perdido Su mensaje. Entonces, no perdamos la oportunidad de que Jesús sea glorificado porque estamos enfocados en nuestras reglas hechas por nosotros mismos.

 

Oración: Querido Jesús, ayúdanos a separar las reglas de las relaciones mientras te adoramos. Nunca perdamos la oportunidad de glorificarte debido a las reglas rígidas que nos hacemos. Y guíanos a honrarte con amor más que con obras porque tú eres el único digno. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

 

Escrito por Kellin Gibson – Autor.

 

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“Porque toda la ley de Dios se resume en un solo mandamiento: Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo”. Gálatas 5:14 

 

El amor hacia el prójimo no comienza con una emoción o un sentimiento, porque pueden ser pasajeros, sino con decisión y acción. 

  

Cuando le brindas ayuda a una persona realizas un acto de amor que te llenará de mucha satisfacción, siempre y cuando lo hagas con pasión, sin interés, con entrega y sin esperar nada a cambio. 


Hay muchas maneras en las que puedes ser de gran bendición para las personas que te rodean; por ejemplo, con un saludo, un abrazo, un consejo, una oración por sus necesidades, e incluso con una sonrisa. Las pequeñas demostraciones de afecto, pueden hacer grandes cambios en la vida de otros.
 


Muchos piensan que el prójimo es sólo la persona que es cercana afectivamente o que ven a diario, como un familiar o el vecino de al lado. Sin embargo, el prójimo es todo aquel que te rodea, puede ser tu amigo, el indigente que ves en la calle o tu enemigo. No importa quién sea, Dios te manda a amarlo.
 


“Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios, y conoce a Dios”, enseña 1Juan 4:7.
 


Recuerda, siempre que tengas la oportunidad de ayudar a una persona, aunque parezca algo pequeño o simple, no dudes en hacerlo. Sentirás gran gozo dentro de tu corazón.
 


Oración
 
Señor, gracias por tu palabra que me enseña a crecer cada día más y que me guía por el mejor camino, que eres Tú. Te pido que me ayudes a amar a mi prójimo, incluso a quienes me han hecho daño. Hoy quiero ser de bendición para la vida de otras personas que necesitan de tu inmenso amor, en el nombre de Jesús, amén. 

Escrito por Esther Baldelomar para CBN 

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Los magos le dieron regalos a Jesús en la primera Navidad. ¿Tienes un regalo para darle a Jesús por Navidad? 

  

Damos regalos a muchos familiares y amigos y ellos nos dan regalos a nosotros, es una tradición maravillosa. Pero en medio de todas nuestras festividades navideñas, podemos olvidar que estamos celebrando el cumpleaños de Jesús. ¿Cómo le vamos a dar un regalo? 

  

¿Qué regalo podrías darle a Jesús? ¿Qué tal ir contra la corriente de nuestra cultura enloquecida y dar el regalo de pasar un tiempo tranquilo con Jesús como tu Primer Amor? 

  

“Estad quietos y sabed que yo soy Dios” (Salmo 46:10) es la Palabra de Dios para nosotros. 

  

Jesús mismo oraba regularmente en tranquila soledad. “Jesús se retiraba a menudo a lugares solitarios y oraba” (Lucas 5:6). Y nos invita a unirnos a él, a estar quietos en oración con él: “Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco.” (Marcos 6:31). 

  

¡Jesús disfruta estar contigo! ¿Disfrutas estar con él? ¿Quizás te sientes inquieto o nervioso por estar quieto? ¿Tal vez cuando estás en silencio tu mente se acelera con pensamientos de cosas que debes hacer? 

  

Poco a poco, a medida que practicamos estar a solas con Jesús para estar quietos y tranquilos, podemos ir más allá de nuestra ansiedad y pensamientos acelerados. Si entrenamos con Jesús podemos aprender a establecernos en la paz del Señor que está más allá de nuestra comprensión y guarda nuestros corazones (Filipenses 4:6). 

  

Mientras descansamos con nuestro Buen Pastor en sus verdes pastos de gracia y junto a sus aguas tranquilas, descubrimos que es realmente cierto: “Él restaura mi alma” (Salmo 23: 1-3). 

  

La mayoría de nuestras formas de celebrar la Navidad hoy en día son ruidosas y ocupadas. Pero en muchos sentidos, la primera Navidad se celebró en silencio y quietud. ¿Qué tal si le damos a Jesús un regalo de Navidad de pasar algún tiempo con él en oración tranquila? 

  

  

Escrito por Charmain Hibberd 

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Devocionales

“Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes” Deuteronomio 11:19 

  

Volver a poner a “Cristo” en la Navidad se ha convertido en un tema popular para los cristianos en los últimos años. A medida que nuestra cultura, y en consecuencia la Navidad, se aleja cada vez más de la cosmovisión cristiana, los cristianos deben encontrar formas creativas y efectivas de recordar por qué estamos celebrando la Navidad. 

  

Esto es especialmente importante para las familias. Casi todo lo que sus hijos experimenten con respecto a la Navidad tendrá poco que ver con la venida de Cristo. Todavía hay cierta apariencia de reconocimiento dentro de las escuelas (nacimientos, servicios de villancicos, etc.), pero nunca debemos dejar el mandato en Deuteronomio 11:19 a un sistema educativo. Es nuestro trabajo como Iglesia y como cristianos explicar y fundamentarnos en el motivo real de esta temporada. En lugar de murmurar sobre lo difícil que la cultura lo hace, concentremos nuestra energía y tiempo en “entrenar a nuestros hijos en el camino que deben seguir”. 

  

Aquí hay algunas sugerencias sobre cómo puedes hacer eso, esta Navidad. Si tienes más, ¡nos encantaría escucharlos en la sección de comentarios! 

  

“Es nuestro trabajo como Iglesia y como cristianos explicar y fundamentarnos en el motivo real de esta temporada”. 

Conversaciones. Volvamos a ese versículo en Deuteronomio por un segundo. “Enseñaselas a tus hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando camines por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”. Hay una naturaleza ordinaria en este versículo. Parafraseado, podría verse así: “Hable con sus hijos acerca de Dios cuando estén en la sala de la casa, cuando vayan a la escuela y antes de irse a la cama”. La mejor manera de hacer que Jesús sea real para sus hijos es hablar de él como una persona real. Hablar sobre la Navidad y relacionarlo con el Jesús del que aprenden en la iglesia, etc., los ayudará a aterrizarlos. 

  

Las acciones hablan más fuerte. Si bien a menudo les decimos a nuestros hijos que la Navidad se trata de Jesús, a menudo representamos una historia diferente. Los devocionales familiares, el ir a la iglesia, incluso pequeñas cosas como dar gracias, de repente se pierden en medio de la alegría navideña. Esto dice mucho: la Navidad se trata de diversión y Jesús no es divertido. Piense en lo que sus decisiones de esta Navidad le están enseñando a sus hijos. Para bien o para mal, ¡lo recordarán! 

  

Dar de manera diferente. La Navidad es una excelente oportunidad para demostrar a los niños que es mejor dar que recibir. Puedes hacer esto de muchas maneras. Encuentren juntos como familia maneras alternativas para regalar, donar a causas, apoyar a misioneros o ministerios cristianos. 

  

Escrito por Fin Sheridan 

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Devocionales

“Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros..” – Mateo 20:30. 

  

Hay momentos difíciles de aflicción, angustia, dolor y sufrimiento; cuando en casa ya sea mamá, papá, esposo o esposa, o tal vez los hijos están enfermos o sufren por una tragedia. Son momentos en que quizá quisieras que se acabe el mundo, que se acabe todo. 

  

Los dos ciegos que narra Mateo, no veían nada, no sabían a donde ir, sólo esperaban que alguien los ayudara. Pueda ser que de repente, te identifiques con ellos, que estés en la misma situación. Pero, ocurrió algo en ellos, oyeron que Jesús pasaba y entendieron que esa era la solución a sus problemas. 

  

Los dos ciegos empezaron a clamar, gritaban más fuerte y seguían diciendo: -“Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros”. 

  

La oposición se levantaba, pero ellos seguían clamando y repetían su misma petición hasta que Jesús se detuvo y les preguntó: – “¿Qué quieren que haga por ustedes?”. 

  

Esa misma pregunta te hace Jesús en este momento: -“¿Qué quieres que haga por ti?” 

  

Deja de sufrir, de llorar, no te lamentes, sólo tienes que clamar a él, tal como enseña Jeremías 33:3: “Clama a mí y yo te respoderé…” 

  

Oración 

Necesito de tu ayuda, Señor, mi alma clama por el Dios vivo. Necesito un toque tuyo y bastará para mi vida. En el nombre de Jesús. Amén. 

Escrito por Elena Mesías 

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