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Corazón de Siervo
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Devocionales

“Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta” – Salmos 63:1

¿Qué tipo de vida es satisfactoria? Usualmente pensamos que si marcamos una diferencia en este mundo nuestras vidas tendrán sentido y propósito. Eso es bueno y cierto, pero no se trata de que hagamos bien la labor, aunque sea importante; o que ayudemos a alguien, lo cual es vital y nos hace sentir bien. Esto no es satisfacción completa. Más bien, es cuando agradamos a nuestro Padre Celestial en lo que sea que hagamos o digamos. Nuestro propósito es glorificar al Padre.

 

¿Hoy oramos y tuvimos comunión con el Señor? ¿Leímos su Palabra para obtener perspectiva para nuestro caminar espiritual? Si no lo hacemos, no creceremos en las cosas del Señor. Si no bebemos del río de la vida que es Jesús, no seremos de mucho uso para otros, ni para nosotros mismos.


En una reciente predicación, el predicador nos exhortó diciendo: “¿Tienen sed? ¿Está vacío?” Todos necesitamos ser refrescados en el Señor.


Mi ser interno anhela al Dios viviente. “Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?”


He decidido darle una cubeta a Dios para que me llene y para que me haga rebosar. No quiero más sequía, ni seguir los ademanes de ser cristiana. Quiero ser como un niño al jugar en la lluvia, sintiéndose refrescado.


“Hacia ti extiendo las manos; me haces falta, como el agua a la tierra seca.” Salmos 143:6


Vamos al río de Dios y pasemos tiempo de calidad con Él. Bebamos hasta quedar satisfechos. Jesús dijo que si teníamos sed, solo Él podía satisfacer ese deseo de nuestras almas.


“Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed –respondió Jesús –, pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.” Juan 4:13-14.


Oración:

Señor, llena mi vida con tu presencia, con tu Espíritu y con tu amor. Quiero buscar de ti y conocer tu voluntad. Ayúdame a que cada día pueda agradarte. En el nombre de Jesús. Amén.

Escrito por Cathy Irvin para CBN

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Devocionales

“Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales Él ha llamado de acuerdo con su propósito”. Romanos 8:28.

 

Roy era el pastor general de la iglesia que inició, cuando su matrimonio acabó. Este fue un desastre significativo en su vida que casi le destruyó. Sintiendo que no podía continuar, dejó su iglesia que había pastoreado por 19 años y se fue a vivir a otro estado con su hermana y cuñado.

 

En los meses y años siguientes, Roy describió lo que vivió como las cuatro “D”: Depresión, Desesperación, Derrota y finalmente, Desaliento.

 

Aunque no lo admitió al inicio, era en realidad un hombre de fe con fortaleza como un león. Dios no le dejó y fue Cristo quien le ayudó a mantenerse.

 

Roy empezó a asistir a la iglesia de su hermana, donde posteriormente dirigió el grupo de varones. Él tenía un mensaje consistente: No es muy tarde, Dios aún no ha terminado su obra en ti, lo mejor está por venir. Estuve en ese grupo y vi cómo su optimismo y fe lo sustentaron.

 

Luego tuvo el llamado para alcanzar la nación de Rumania para Cristo hacia donde se dirigió con toda disposición y con Jesús como su único compañero. Ahí desarrolló una reputación sobresaliente entre rumanos de cualquier status de vida. Pastores e iglesias en Estados Unidos se unieron a sus esfuerzos y usaron una vieja casa que él remodeló como una base para operaciones misioneras.

 

Dios comprobó por medio de Roy, que no tenemos que esperar a que todo esté en su lugar para iniciar. Debemos enfrentar la realidad de nuestras circunstancias, tener fe firme en Dios y su plan para nuestra vida, ¡y actuar!

 

No te des por vencido. Tus sueños pueden parecer algo imposible de lograr y las cuatro “D” sean quizá tus compañeros diarios, ¡pero no pierdas la esperanza!

 

Recuerda lo que dice la Biblia: “pues Dios, según su bondadosa determinación, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien los ayuda a llevarlos a cabo” (Filipenses 2:13).

 

El sueño de Roy todavía está en proceso conforme hace planes para una futura expansión y como él, puedes también no caer preso por las cuatro “D”.

 

Toma tu lugar correspondiente en el reino de Cristo. ¡Tu sueño es posible!


Oración

Señor, toma el control de mi vida. No me dejes caído en mi tristeza y depresión. Ayúdame a tener las fuerzas necesarias para continuar. Levántame, Señor. En el nombre de Jesús. Amén.

Escrito por Gene Markland para CBN

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Devocionales

Dijo Saúl a David: Tú no podrás ir contra aquel filisteo, y pelear con él, porque eres un muchacho, mientras que él es un hombre de guerra desde su juventud. 1 Samuel 17:33

 

Siempre habrá alguien que estará encantado de decirte por qué no puedes tener éxito, sí estás dispuesto a escucharle. El mundo está lleno de personas que han fracasado y quieren mantener a otros como ellos mismos. Incluso las personas más exitosas en la vida escucharon de alguna crítica que ellos podían lograr sus sueños.

 

Cuando la película Star Wars fue lanzada por primera vez en 1977, un crítico de cine dio a esta negativa crítica: “Nuevo mundo o aburrido! Es tan emocionante como el informe del clima del año pasado”. El crítico no pudo darse cuenta del enorme éxito que Star Wars tendría.

 

Si tienes críticos en tu vida diciendo que no puedes tener éxito, no los escuches. La buena noticia es que la opinión de Dios es la que realmente cuenta. Y Dios es tu mayor fan porque él cree en ti.

 

Cada vez que leas la Biblia, verás a Dios que te anima y te motiva. Incluso cuando te caes, Él está allí para ayudarte a levantarte. Alimenta tus sueños mediante el estímulo que necesita: la lectura de la Palabra de Dios.

 

Oración de compromiso

Padre Celestial, me niego a escuchar a los críticos que me dicen que no puedo lograr mis sueños. Te agradezco porque tú crees en mí, incluso cuando otros no lo hacen. Gracias porque aun cuando me caigo, me recoges y me animas. Gracias por el estímulo que encuentro cada día en tu palabra. En nombre de Jesús, Amén.

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Devocionales

“Todo el mundo sabe que ustedes obedecen a Dios, y eso me hace muy feliz…”, Romanos 16:19 (Traducción en lenguaje actual).

 

Cuando mi hija era pequeña solía dibujar retratos de ella misma y se concentraba tanto en mantener firme el crayón para colorear. Me gustaba sentarme a verla pintando en la alfombra, pateando sus piecitos en el aire como si estuviera llena de energía artística.

 

Nunca olvidaré el primer dibujo que hizo: rayas púrpuras por doquier. Pero se había esforzado tanto que para mi fue tan especial. Ahora pinta muy diferente; le ayudé a que pudiera conectar las rayas con el círculo para formar un cuerpito y usar otros colores y así vamos avanzando. Me encantan todos sus dibujos porque veo sus pequeños progresos en su arte.

 

Claro, todavía puede mejorar y le ayudaré en cada paso que pueda. Algún día su autorretrato se verá más como ella. A los padres y madres nos gusta ver los avances de nuestros hijos, colgar sus dibujos por doquier y darlo a conocer a todos los que nos escuchen.

 

¿No es así nuestro Padre Celestial? Él nos mira tan orgullosamente, enseñándonos cómo mostrar todos nuestros colores. Nos muestra cómo podemos mejorar, pero no pierde una oportunidad para celebrar los momentos cuando hacemos esos pequeños cambios que nos hacen mejores. Después de todo, Él promete que “con amor eterno” nos ha amado (Jeremías 31:3).

 

Aunque los cambios internos que hacemos a nuestro autorretrato no se conocen por el mundo, nuestro Padre siempre es rápido en señalarlos: “Ana es una excelente artista, ¿no te parece Moisés?” o “Ven acá Noé, mira cómo Felipe ahora dibuja líneas rectas. Increíble, ¿no?”

 

Conforme crezcamos, cambiemos y movamos nuestros pies con alegría, sabemos que Dios está observando cada trazo mejorado, y si no crees que Él celebra quien eres en todo momento, sólo pídele que te muestre su basurero: estará vacío y sus paredes estarán cubiertas con tus obras artísticas.

 

Oración:
Señor, gracias por enseñarme a hacer tu voluntad y ayudarme a formar mi imagen y mi ser interior tal como te gusta y tienes planeado. Guíame de tal modo que pueda siempre conocer lo que planeas para mi. En el nombre de Jesús, amén.

Escrito por Brooke Keith

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Devocionales

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:5-8

 

Quiero ser una sierva fiel y tener un corazón de siervo. Sin embargo, muy a menudo, la carne gana, hago todo según mis propias esfuerzas y el corazón del siervo queda dominado por el orgullo.

 

Recientemente estuve en una situación en la que tenía que elegir tener ese corazón de siervo. Una mujer que es una clienta frecuente, entró en la farmacia donde trabajo como farmacéutica. No es una persona muy amable y tiene una actitud de superioridad.

 

De pronto me di cuenta de que el Espíritu Santo iba a hacer algo en mi corazón. La mujer se acercó a la ventanilla y empezó a dar órdenes: “Mande el fax a la oficina del médico y dígales que vuelvan a surtir el medicamento. Empieza a trabajar en esto y yo regresaré después de mi consulta con el médico”. Ni siquiera me dijo “por favor”, ni “gracias”. Sólo dio órdenes.

 

Inmediatamente yo me ericé y pensé: “¡No venga aquí a ordenarme, no soy su sirvienta!”.

 

En seguida, el Espíritu Santo me impactó con una ola de convicción que casi me bota de espalda. Él me recordó Filipenses 2, que nos instruye cómo mantener el corazón de un siervo. Pablo dice que debemos demostrar el mismo amor por los demás que Dios nos demostró. Él nos exige hacer “todo sin egoísmo o vanidad; más bien, que con humildad consideremos a los demás como superiores a nosotros mismos… tomando la naturaleza de siervo.

 

“Pero Jesús”, pensé, -“ella no merece ser considerada como mejor que yo. Ella trata a otros tan mal”. En ese momento recordé que yo no merecía lo que Jesús hizo por mi, cuando Él se humilló a sí mismo y vino a la Tierra para morir por mi en la cruz.

 

Oración

Señor, quiero ser una persona con el corazón de siervo como Jesús. Gracias por estar dispuesto a ayudarnos a servir a otros. Perdóname cuando me dejo vencer y no muestro un corazón de siervo. En el nombre de Jesús. Amén.

Escrito por Leah Adams

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Devocionales

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. -Juan 16:33

 

Algunas veces nos preguntamos ¿por qué suceden cosas que afectan nuestra vida?, ¿por qué vemos como si las aguas se levantaran en gran tempestad y azotaran contra nosotros?, ¿por qué los hijos de Dios tenemos que enfrentar aflicciones?…

 

Creo que la razón es que nuestra fe necesita fortalecerse y se afirma en medio de las circunstancias adversas.

 

Cuando tu convicción y tu confianza están puestas en Jesucristo y aún las cosas más dolorosas no te apartan de Él, tú estás confesando tu fe, estás creciendo en tu confianza en Él.

 

Santiago, el apóstol, menciona: “…Hermanos míos tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia… para que seáis perfectos y cabales…”.

 

Entonces, las aflicciones producen un resultado en nosotros, somos perfeccionados cuando sin desmayar tomamos las promesas de Dios y recordamos las palabras de Jesús.

 

Mientras atravesamos una dificultad podemos recordar que nuestra paz emana de Dios y no de nosotros. Su gracia que nos sostiene.

 

Oración:

Señor, aunque ande en valle de sombra de muerte tú estarás conmigo. Te pido que tu vara y tu cayado me infundan aliento. En el nombre de Jesús, amén.

Escrito por Leticia Pérez para CBN

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Devocionales

Porque son una nación privada de consejo, y no hay en ellos inteligencia. Ojalá que fueran sabios, que comprendieran esto, Que comprendieran su futuro. Deuteronomio 32:28-29

 

Uno de los problemas más grandes de nuestros días, es que tenemos una generación que no ha aprendido a discernir entre el bien y el mal. Son enviados desde su niñez a adquirir información a las escuelas, pero los principios y valores morales que deberían de recibir de sus padres están ausentes; no respeta límites, ni autoridades, no pide ni acepta consejos.

 

Adquieren información de un sin fin de medios a su alcance, que determinan lo que es correcto o incorrecto, dependiendo de la moda vigente, la cual invita a los indecisos a conformarse al criterio de las mayorías, lo cual determinara su conducta…y también su futuro. No hay reflexión, ni sabiduría o consejo que los ayude a comprender el fin de sus decisiones.

 

¿Qué pasa con la recomendación bíblica: “…No traspases los linderos antiguos. Que pusieron tus padres…” (Pr. 22.28)? Parece que no tienen cabida. Muchos aceptan la noción equivocada, que todo lo nuevo es mejor, sin considera la valides del argumento.

 

Este día pidamos la sabiduría que no viene por si sola; sino la que viene de lo Alto, es momento de volver el camino que dejamos por la vereda. Y decirle al Señor “ayúdanos a escuchar tu voz, a considerar tus caminos y descubrir tu propósito en nuestras vidas…”

 

Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia.
Proverbios 2:6

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Devocionales

“¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.” (Marcos 6:3 versión Reina Valera)

 

Cuando Jesús comenzó su ministerio fue difícil que su familia y amigos le vieran como más que un carpintero. En aquel entonces, decir “Jesús el Rabí” no era un asunto fácil de acostumbrarse. Sin embargo, en la actualidad necesitamos descubrir que la ocupación terrenal de Jesús como carpintero fue la preparación perfecta para su ministerio. Él pasaría los siguientes tres años trabajando con gente destrozada.

 

“Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”, dijo Jesús (San Marcos 2:17).

 

Todos vivimos en medio de las consecuencias del pecado directa o indirectamente. La vida nos trae dolor y sufrimiento y cada uno de nosotros ha experimentado tener el corazón roto. A veces por una relación fracasada, una oportunidad perdida o la muerte de un ser querido, tener el corazón destrozado es algo que nos sucede a todos.

 

“Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Salmos 51:16-17)

Dios no hace rodeos. Él señala cada lugar en donde el pecado nos ha devorado y destruido. Él inspecciona cuidadosamente las áreas que hemos intentado reparar por nosotros mismos y por supuesto hemos fallado. Él desensambla el corazón para reconstruirlo, hacerlo mejor y más fuerte que antes. En cuanto lo cumple, Él da cuentas de cada detalle, hasta el último clavo. Él hace obras completas.

 

La Biblia no nos dice si Jesús trabajó en la carpintería cuando comenzó su ministerio. Sin embargo, Él pasó la mayoría de sus años terrenales y toda la eternidad reparando las ruinas de la humanidad.

 

Oración

Señor, entra en la “zona de desastres” mi corazón dolido y golpeado y trabaja ahí, donde más lo necesito. Revela tu artesanía y has una obra especial en mi para reconstruirme de nuevo. En el nombre de Jesús, amén.

Escrito por Jennifer E. Jones, para CBN
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Devocionales

“Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mi, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi ustedes nada pueden hacer”. – Juan 15:5

 

En estos tiempos de tanta tecnología, podemos ver cómo cada aparato electrónico no puede funcionar sin estar conectado a una corriente que le genere poder.

 

Cuando no tenemos energía eléctrica o batería, nada puede funcionar y estamos como apagados y, en algunos casos, decimos –”mi máquina esta muerta”.

 

Cuando estamos en la calle y se nos baja la batería, y necesitamos comunicarnos con urgencia, nos desesperados por encontrar un sitio de dónde sacar un cargador o algo que nos ayude a revivir ese aparato que tanto necesitamos.

 

¿Por qué no buscamos así, con tanta desesperación, estar conectados a la Luz del Mundo que es Cristo? ¿Por qué no recargamos nuestra batería toda la noche, o en la mañana, para buscar llenarnos de Cristo y salir con todo a realizar nuestras labores diarias?

 

Quizás no nos hemos dado cuenta, pero el Señor nos pone en este claro ejemplo diario, que necesitamos estar conectados a Él porque de lo contrario , las baterías se nos van a descargar y en ese día difícil, vamos a quedar en cero cuando más lo necesitamos.

 

Oración:

Señor, ayúdame a conectarme a ti diariamente y así como no descuido cargar mi celular, mi laptop o mi tablet, que no descuide buscarte todos los días, para salir adelante ante cada adversidad que se me presente. Dame fuerzas para no cansarme de darte gracias por cada día de mi vida y por todo lo que haces por mi. En el nombre de Jesús, amén.

Escrito por Rosario Guerrero para CBN

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Devocionales

Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. Romanos 8:28

 

Desde muy niña fui criada en la iglesia y en la fe en Jesucristo. Recuerdo que desde mis primeros años de escuela dominical, este versículo me ha cautivado. Conforme transcurren los años, mi fe se ha fortalecido y ensanchado cada vez más a través de este principio de vida.

 

Para ilustrar lo anterior, Dios utilizó una gotera en el techo de mi casa. ¿Cómo?, se preguntarán. Pues bien, tenía meses de sufrir y quejarme por una gotera en el techo de la parte trasera de mi casa. Un día en la última semana de este fuerte invierno que afrontamos, tuve por tercera vez que llamar a un electricista, pues teníamos además de la gotera, un problema con las luces en todo ese sector de la casa.

 

Nunca relacioné una cosa con la otra (gotera y luces). Luego de seis horas de trabajo y diez metros de cableado eléctrico cambiado, el electricista me dijo: “señora, venga, suba por la escalera que da al techo y vea usted misma cuánto Dios la ama”. Pensé: “¿y de qué me habla este hombre?”.

 

El cableado antiguo estaba totalmente rostizado, reventado y quemado, y ni él ni yo en ese momento al ver el estado de esos cables, podíamos explicar cómo mi casa no se había incendiado… Fue en medio de su labor, que encontró la razón de esa bendición: la gotera, esa gotera de la que yo me quejaba. Había mantenido tan húmedo todo el techo que evitó una tragedia, pues la humedad impidió el fuego.

 

Pasé dos días en acción de gracias, orando y adorando a Dios, pues entendí aún mejor cómo es que “todas las cosas ayudan a bien a lo que aman a Cristo Jesús”.

 

No te pierdas la gran oportunidad de conocerle, amarlo y entregarte en sus brazos confiadamente. Él siempre te cuidará. No estás solo, ni sola, Dios siempre está allí.

 

Oración:
Señor Jesús, gracias por todas las cosas que tú permites que lleguen a mi vida. Gracias porque en cada una te tomas la molestia de tener cuidado de mi. Te pido que me permitas entender que debido a ti, en realidad todo obra para bien. En el nombre de Jesús. Amén.

Alicia Chacón para CBN

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