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El Semáforo
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Devocionales

Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. 2 Corintios 5:17


En la vida las personas pasan por distintas etapas en donde tienen un nuevo comienzo, por ejemplo, empezar en un nuevo trabajo, cambiarse de ciudad, iniciar en el matrimonio y muchas otras más. Cada uno de estos comienzos produce cambios externos que afectan el entorno donde vive y se desarrolla la gente.

 

Ser una nueva persona en Cristo también es un nuevo comienzo de vida. El cambio se realiza de adentro hacia fuera. Lo que significa que Dios tiene el poder de cambiar pensamientos, actitudes y la manera incorrecta de vivir de las personas.


Todo lo que sucedió en tu vida antes de Cristo es pasado. Con Jesucristo tu vida se llenará de esperanza y abundancia en todos los aspectos. El Señor quiere que le entregues todas tus cargas del pasado. Él tiene mejores planes para tu futuro.


Cuando te conviertes en una nueva persona en Cristo, tu deber es esforzarte por hacer siempre lo correcto. Tienes que cumplir y en la iglesia, en el hogar y donde quieras que te encuentres debes mantener una actitud que refleje a Cristo porque es lo que Dios espera de ti, como dice Gálatas 2:20, Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.


La nueva vida en Cristo requiere que le entregues tu corazón completamente al Señor. Si ya eres una nueva persona, no te olvides esforzarte por vivir correctamente, con actitudes que reflejen a Jesucristo. Y si aún no has iniciado una nueva vida en Cristo, Dios te invita a que lo hagas, solo debes arrepentirte de corazón, Él hará el cambio.


Oración

Señor, gracias por la oportunidad que me das de ser tu hijo, y por el cambio que hiciste en mí. Ayúdame todos los días de mi vida a reflejarte con mis actitudes y pensamientos, en el nombre de Jesús, amén.

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Devocionales

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.”  Proverbios 3: 5-6


Enojarse con uno mismo es tan fácil, que nunca nos damos cuenta. Culpamos hasta a Dios y al final en realidad estamos enojados con nosotros mismos. Es mejor reaccionar callando, que desquitarnos con las personas que están cerca de nosotros.

 

Me encanta salir a comprarme algo cuando me siento así, como si pagar por un servicio o bien levantara los ánimos por dentro. Hago todo lo posible por no pensar en que hay algo malo dentro de mi, hasta comienzo a perdonar a todo el mundo para saber si eso es lo que me está nublando la paz. Es extraño, siempre es lo mismo. Llego a casa estrenando una blusa o un par de zapatos, me miro al espejo y, sin embargo, nada ha cambiado, la mirada sigue vacía como si el área espiritual pidiera ayuda a gritos desde adentro.


¿Por qué me siento enojada y vacía? Cuando la presencia de Dios se ausenta en nuestras vidas y queremos hacer todo por nuestra cuenta, nada comienza a salir bien. Sin la dirección de Dios, tratamos de ser perfeccionistas en nuestra propia prudencia y terminamos con heridas más profundas. El perdón es una decisión que debemos tomar a diario, hasta para mirarnos internamente y perdonarnos a nosotros mismos.


No fue en vano que Jesús nos dejó un Consolador, un amigo que nos guía en todo momento para tomar decisiones, hasta qué debo de comprar. Él sabía que cuando se fuera de la tierra antes de dejarnos la promesa de volver, dependíamos de Él y ahora ¿qué haríamos? ¿Quién nos ayudaría a caminar con la mirada hacia arriba, bajo sus mandamientos? Fue por eso que su Espíritu Santo quedó a nuestro lado desde hace más de dos mil años.


Busquemos su presencia, comuniquémosle nuestras metas y decisiones, Él nos guiará las 24 horas del día, siete días a la semana. Él anhela que le tomes en cuenta para enderezar tus veredas y sabrás que unas cuantas cosas compradas no son las necesarias para que te sientas bien. Lo que ocupas es vivir bajo su dirección y guía.


Oración:

Espíritu Santo, sé tú mi guía y ayúdame en cada paso que doy. Te entrego todo lo que hago y lo que soy. Quiero hacer tu voluntad, ayúdame a perdonarme y a perdonar cuando algo no sale como yo esperaba y dirígeme por el camino correcto. Amén”

Escrito por Angie Cambronero para CBN

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Devocionales

Recuerdo la canción de la iglesia infantil, “La alegría del Señor es mi fuerza”, y el verso de la risa cuando cantan, “Ja Ja Ja Ja Ja”. Qué bendición, al oír la alegría y la risa pura no adulterada procedente de esos niños preciosos que se alegran en el Señor. Sí, la alegría del Señor es nuestra fuerza (Nehemías 8:10, NVI).


¿Pero nosotros, como adultos compartimos la alegría? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que hemos reconocido Su alegría en nuestras propias vidas, y de qué manera se manifiesta esa alegría?

 

Recuerdo la historia en la Biblia, cuando el rey David regresaba el Arca de la Alianza a Jerusalén. El alegre rey David se sentía completamente lleno de la presencia del Señor que era casi imposible de contener.


“Vestido tan sólo con un efod de lino, se puso a bailar ante el Señor con gran entusiasmo. 15 Así que entre vítores y al son de cuernos de carnero, David y todo el pueblo de Israel llevaban el arca del Señor.” (2 Samuel 6: 14-15, NVI).


Se llega a decir que el rey David saltó y bailó ante el Señor. En aquellos días, la presencia del Señor, el Dios del universo, que se encontraba en un solo lugar, el Arca de la Alianza. Hoy en día, la misma presencia del Señor descansa dentro de nosotros. Oh la alegría que viene cuando reconocemos este hecho.


He visto personalmente esta alegría manifiesta cuando una persona pide humildemente a Jesús que perdone sus pecados y que entre en su corazón. He visto a la gente gritar de alegría al recibir su salvación, y alabar a Dios al salir del agua después del bautismo.


“Así mi alma se alegrará en el y se deleitará en su salvación;” (Salmo 35: 9, NVI).


Recuerdo recibir el bautismo del Espíritu Santo cuando tenía unos diecisiete años y la alegría que Él trajo a mi vida. ¡Hablé en lenguas y reí el resto de la noche!


Algunas iglesias tienen servicios de alabanza y adoración exuberante donde la gente canta, aplaude, danza, ríe, y se liberan a sí mismos para regocijarse en presencia de su Señor, independientemente de lo que puedan pensar los demás. A el Señor le gusta ver su alegría y amor por Él manifestada de esas formas. Pero Él también disfruta de la persona cuya alegría es tan profunda y personal, que se expresa en la quietud y el silencio, ya que toman el sol en su alegría, que reside profundamente dentro.


A veces, las preocupaciones de la vida nos pesan, y parecería que no se encuentra alegría es por ningún lado. Y sí, hay un tiempo para la tristeza y el dolor. Incluso el Señor Jesús lo experimentó, el lloró por Jerusalén. Pero cuando el día termina, la casa está en silencio, y te relajas en la comodidad de tu habitación, pon tus pensamientos de las preocupaciones del día a un lado y ve hacia el Señor que vive dentro de ti.


Darse cuenta de que la misma presencia de Dios, ante la que el rey David saltaba, está con usted y ha compartido este día con usted. Regocíjese, porque posee al Señor, y Él te posee. La comunicación y la comunión que tiene con el Señor es su tesoro secreto. Nadie puede entender o compartir en la intimidad que es suya y de Él nada más. El carácter sagrado de este tesoro, la presencia de Dios en y con usted, es su fuente de alegría y fuerza. Esta no es la alegría como el mundo la conoce, pero es el tipo de alegría que sólo viene de Dios a través del Espíritu Santo, “gozo inefable y glorioso” (I Pedro 1: 8 NVI).


No dejes que nadie robe tu alegría. Jesús dijo: “Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa” (Juan 15:11, NVI)


Es su voluntad que usted viva y respire en el desborde de alegría que viene de Él. Reconocer y alentar su presencia en medio de nosotros en Palabra y en Espíritu para que la alegría, su gozo en ti, se convierte en un estilo de vida. El apóstol Pablo escribió:


“En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad” (Gálatas 5:22, NVI).


Permitir que el fruto de la alegría crezca y se manifieste en su vida. Su gozo en el Señor es su gran fuente de fuerza, y ninguna mala noticia, circunstancia o persona puede llevarlo lejos de usted.


“¡Alégrense, ustedes los justos; regocíjense en el Señor! ¡Canten todos ustedes, los rectos de corazón!”(Salmo 32:11, NTV)


¿Puede Dios cambiar tu vida?

Dios ha hecho posible para ti que le conozcas y experimentes un cambio increíble en tu propia vida. Descubre cómo puedes encontrar la paz con Dios. También nos puedes enviar tus peticiones de oración.

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Devocionales

Al ir manejando por la carretera, pasé un automóvil que tenía una etiqueta que decía: “El miedo NO es una opción”. Esta no es una frase que se ve muy a menudo. Estas palabras me hicieron meditar con intensidad. Si el temor no es una opción, ¿entonces qué opciones tenemos?

 

Podemos permitir que el miedo controle nuestra voluntad y emociones, o más bien, dejar que la paz de Dios gobierne nuestros corazones y mentes. El pasaje de Colosenses 3:15 explica: “Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos”.


A través de la Biblia, el Señor le dice a su pueblo una y otra vez, que no deben tener miedo o desanimarse. Con Cristo a nuestro lado, no tenemos motivo para temerle a nada en este mundo.


Ciertamente enfrentaremos dificultades; ninguno de nosotros es invencible. Pero, Jesús dijo: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).


El verdadero problema comienza cuando permitimos a nuestra mente desviarse y que se atemorice el corazón. Es tan fácil tener miedo sin advertencia alguna. Al ser confrontados con un gran obstáculo, podemos ser apoderados por el temor. El enemigo está ahí para ayudarte a analizar cada posible detalle de la situación.


Si se detiene y escucha todas las mentiras, casi estará de acuerdo con él y creerá que el Señor no tiene poder para intervenir por usted. El hecho es que no hay nada muy grande para Dios. Aun ese gran obstáculo se ve diminuto ante sus ojos. El tamaño de ese monte no le es importante.


Una forma de considerar todo esto es: La fe es creer lo que Dios dice; el temor es creer lo que dice el diablo”. Recuerde, ¡el temor no es una opción!


Escrito por: Byron Bohnert – Escritor invitado

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Devocionales

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él, y Él hará”. Salmo 37:5


Está claro que todos conocemos un semáforo y sabemos que el verde nos indica avanzar, el rojo detenerse y el amarillo o ámbar es un paso intermedio del verde a rojo.

 

Al cruzar una pista, estamos conscientes de todo esto, pero como muchas personas, y me incluyo yo, cruzamos la pista haciendo caso omiso al semáforo, porque usualmente estamos “apurados” y no podemos “esperar” al cambio de luz.


Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, cada año los accidentes de tránsito causan la muerte de aproximadamente 1,3 millones de personas en todo el mundo.


A pesar de que los países de ingresos bajos y medianos tienen menos de la mitad de los vehículos del mundo, se producen en ellos más del 90% de las muertes relacionadas con accidentes de tránsito.


Casi la mitad (46%) de las personas que mueren por esta causa en todo el mundo son “usuarios vulnerables de la vía pública”; es decir, peatones, ciclistas y motociclistas.


Como peatones nuestros apuros o imprudencias nos llevan a que seamos parte de las estadísticas, aunque muchas veces hemos sido bien librados, no nos ha sucedido nada y estamos vivos, pero si no somos prudentes, podremos correr el riesgo de ser parte de las cifras.


Dios me decía que no puedo ir por la vida siendo imprudente, sin saber esperar, y me muestra en el salmo 31:24 que nos esforcemos los que esperamos en Jehová; que tome aliento nuestro corazón y eso quiere decir que no cedamos a la impaciencia.


Oración:

Señor te pido primeramente perdón por mis imprudencias, por no saber esperar, por no poner mi día a día en tus manos, por permitir que el afán y la impaciencia me alcancen. Señor, te pido que desarrolles en mi un espíritu de prudencia para poder caminar por la vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Escrito por Elena Mesías para CBN

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Devocionales

Golpeado, magullado y robado, tendido en una zanja está un hombre. Estaba camino a encontrar un empleo. La gente caminaba a la par de él. Otros pasaron al otro lado de la calle. Nadie se detuvo, nadie le preguntó si estaba bien. Ellos siguieron pasando a la par de él, hasta que una persona se detuvo.

 

Este hombre tomó al hombre golpeado y limpió su suciedad. Lo llevó a un hospital. Se preocupó lo suficiente para estar a su lado, esperando el diagnostico de los médicos. Se aseguró que iba a vivir. Él pagó la estancia en el hospital y luego siguió su camino. ¡El hombre que fue golpeado fue sorprendido! -Este tipo realmente se preocupó por mí. Ni siquiera lo conozco y él se ocupó de mí- pensó el hombre golpeado. ¿Qué increíble es eso?


¿Cuidar a alguien cuando no te beneficias? ¿Cómo se hace eso? ¿Es eso posible? Pues Jesús nos dio el ejemplo perfecto, en Mateo 25:35-40 dice: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era un forastero, y me invitaste, yo necesitaba ropa y me vestiste, estuve enfermo y me atendiste, estaba en la cárcel, y viniste a verme”.


Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te invitamos, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?” El Rey les responderá:” yo os digo la verdad, por cuanto lo hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron.


Así que la próxima vez que pase alguien que te necesite, tómate el tiempo para la atención. Tu bondad se extiende más allá de ti mismo. Tu recompensa es celestial.

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Devocionales

“Sé que cada mañana se renuevan su gran amor y su fidelidad”. -Lamentaciones 3:23


Es increíble saber que a pesar de la infidelidad del ser humano, Dios siempre es fiel con sus hijos.


Hoy, el pecado de la infidelidad en el mundo de los negocios o en el ámbito familiar, se ha vuelto una práctica muy común en las personas.

 

¿Cuántas veces le has sido infiel a Dios? Tal vez no las puedas contar; sin embargo, puedes levantar tus ojos y ver que Dios es fiel en todas las cosas que haces y en todo momento.


“Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”. (Deuteronomio. 7:9)


La fidelidad es una de las características principales de Dios y está íntimamente unida a la verdad, eso hace que Él jamás olvide su palabra y que no falta a ella. Siempre cumplirá lo que ha prometido.


No te aflijas, ni te inquietes, Dios es realmente fiel. No mires tu aflicción con temor o tu mañana con pesimismo, pues de esa manera negarás que Dios no es fiel en tu vida.


Sé paciente en El Señor, Él te mostrara su amor y fidelidad hasta en las pruebas más difíciles.


Aprende a dejarle tu vida en sus manos, así aumentará tu fe.


Oración

Señor, te doy gracias por tu fidelidad que es incomparable, porque sé que a pesar de mis errores siempre estarás a mi lado. Ayúdame a confiar plenamente en ti y a ser una persona positiva ante las adversidades. En el nombre de Jesús. Amén.

Escrito por Esther Baldelomar, para CBN.
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“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar”. Mateo 11:28


Muchas veces cuando veo y escucho las noticias, me sorprendo de que muchos hombres, cabeza de hogar, salen de su casa y no regresan más.

 

Gran cantidad de madres toman medidas desesperadas con sus hijos porque no tienen alimento diario para darles.


Mucha juventud está perdida en la delincuencia, pandillas y no saben que hacer.


Estaba en casa con mis dos hijas en los quehaceres diarios. Había llegado del trabajo cansada de un día difícil, estresada, mi esposo no se encontraba en ese momento, estaba sola con todo el trabajo, y mi cuerpo y mente no podían más.


Se cruzaron por mi mente las situaciones antes expuestas, en el que hay un límite del cual a veces creemos que no podemos superar o salir y dije -“Ahora entiendo a toda esa gente que no tiene a Cristo y toma todas esas decisiones equivocadas creyendo que no hay salida para su problema e incluso los lleva a la muerte en muchos casos”.


En ese momento, hice una oración pidiéndole a Dios perdón por dejarme atrapar en cosas circunstanciales, cuando la salida a todo ese momento estaba sólo con pedirle a Dios que me diera nuevas fuerzas, que me hiciera descansar y seguir adelante hasta que todo se calme.


No era tan difícil. En el acto, Dios renovó mis fuerzas y las cosas volvieron a la calma, pero sólo fue con la ayuda de Dios.


Ahora entiendo las razones por las que Cristo Jesús murió por nosotros, porque sabía que estos momentos en nuestra vida sucederían y sólo Él podría librarnos.


Oración:

Señor, te pido por todas las personas madre, padres y jóvenes que están pasando por momentos de desesperación y no te conocen, para que lleguen a saber que tu eres su única salvación, que tu eres el único a quien tenemos que acudir para salir adelante. Señor, ayúdame a buscarte más y estar siempre conectada a ti para que pueda superar con tu soporte cada día difícil que deba afrontar. Gracias Señor por tus bendiciones. En el nombre de Jesús. Amén.

Escrito por Rosario Guerrero para CBN

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Devocionales

“Sé que no hemos sido destruidos porque Dios nos tiene compasión”. Lamentaciones 3:22 (Traducción en Lenguaje Actual).


Cuando la calamidad, la tragedia y la devastación entran en nuestras vidas, usualmente se produce un choque inicial. Así sucedió con un terremoto que causó un tsunami de 30 pies y golpeó la costa, la gente fue tomada por sorpresa. Ellos se quedaron de pie cautivados, mientras la ola traía una terrible destrucción. Luego vino el shock y con ello la realidad que se adhirió a su ser. Quizás se preguntaban: ¿ahora qué?, ¿cómo sobreviviré?

 

Como sucede con la muerte de un ser querido, tal vez te encuentres entumecido al principio. Luego mientras pasas por las emociones de cada día, tal vez en algún momento sientes la pérdida de nuevo porque algo remueve el recuerdo de un tiempo difícil. A lo mejor una canción, un lugar o un día festivo pondrá a prueba tus emociones y traerá de vuelta una realidad que no experimentabas desde hace algún tiempo.


Cuando te aferras a la realidad, puedes encontrar el amor de Dios que te ayudará a sobrepasar esos momentos. Esta es la forma en que será para todos aquellos que no sólo han perdido a sus seres queridos, sino incluso todas sus pertenencias.


Durante el tiempo de duelo y pérdida, recordamos que no hay un mañana. La vida no es más que un respiro. ¿A qué se puede sostener uno en esta vida? El único con quién podemos contar es con nuestro Señor Jesucristo, mientras trabajemos en la esperanza y la fe de que habrá un mejor mañana y un nuevo comienzo.


Mientras se limpian los restos y se inician las construcciones, lo más importante por recordar es que se están reconstruyendo vidas. La Biblia dice que nos fundamentemos en la roca sólida que es Jesucristo. En Él está la seguridad que necesitamos para enfrentar cualquier circunstancia. Debemos entender que Él nos acompañará en el proceso.


Todos hemos tenido nuestros momentos difíciles, hemos experimentado pérdida de una u otra manera, pero conforme pasan los años, nos damos cuenta de que siempre fue un capítulo más de nuestra vida. Terminará y uno nuevo comenzará a escribirse.


Sus misericordias son nuevas cada mañana (Lamentaciones 3:22-23) Este es nuestro recordatorio para vivir día a día. Vea con anticipación su gracia que es suficiente por hoy. Mañana, Su gracia se hará cargo de ti.


Esta es la realidad. Estamos aferrados a la gracia y piedad de Dios que mantendrá nuestros corazones y mentes, qué corramos y no nos cansemos, caminar y no rendirnos (Isaías 40:31), porqué nuestra ayuda está en el nombre del Señor.


Oración:
Señor, he sentido que las calamidades, el dolor, las injusticias y las tragedias me han tumbado, pero hoy quiero levantarme y aferrarme nuevamente a ti. Sé que me tienes compasión, por eso levanto mi voz y clamo a ti. Ayúdame Señor, no me dejes. En el nombre de Jesús, amén.

Escrito por Cathy Irvin. Escritora de CBN

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Devocionales

“Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación.” Salmos 32:7


Dios está moviéndose por medio de su Espíritu en las vidas de su pueblo. Cada día oímos de su fidelidad para completar lo que Él ha iniciado.

 

Conforme pensaba en cómo nuestras batallas no son nuestras sino del Señor, Dios me mostró que muchas luchas que tenemos hoy en día son porque estamos en territorio enemigo. El Señor está ensanchando los límites. En el reino espiritual, Él está tomando lo que una vez perteneció al diablo y se lo está dando a su pueblo.


Como cristianos, confiamos en el Señor para que nuestras familias se vuelvan a Dios, nuestras finanzas aumenten y la salud sea restaurada.


Yo consideraba las situaciones en mi vida y veía cómo Dios nos exigía a mi esposo y a mi creer más y hacer más para la gloria de Dios. Esto puede resultar incómodo. Tal vez no podemos prever todo lo que el Señor ha preparado para nosotros, ni podemos vislumbrar cómo se realizará, pero sabemos que si Él está en medio de los cambios, todo servirá para bien.


Cuando no podemos pronosticar lo que viene, Dios está con nosotros. Cuando los planes requieren finanzas que todavía no tenemos, Él puede proveer. Tendremos toda la sabiduría y las provisiones que necesitamos en cada paso. Dios nos dará el poder para cumplir el propósito.


No tenemos que temer, ni estar llenos de duda o poca fe. Lo que Dios tiene para nosotros permanecerá.


Con cánticos de liberación, victoria, prosperidad, favor y bendición Él proveerá para las necesidades. Anímate y regocíjate. Espera a Dios en tu situación porque Él te está cuidando. Él está presente para ayudarte a superar las batallas y tormentas de la vida. Él está contigo.


Oración

Señor, déjame sentir que me amas cuando tengo temores y duda. Quiero que seas mi protector y mi guía, poner mi esperanza en ti y saber esperar cuando las situaciones sean difíciles. Enséñame, Señor, a confiar en ti. En el nombre de Jesús, amén.

Escrito por Martha Noebel
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