fbpx
POSTS
20
septiembre 2021
Afanes
13
septiembre 2021
Adorar en todo tiempo
6
septiembre 2021
Vida
SEARCH
Your address will show here +12 34 56 78
Devocionales

“¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?”. Mateo 6:27.

 

Últimamente he pensado mucho en el dinero. Pero miro más que sólo mis finanzas personales. Dios ha puesto una lupa sobre mis finanzas espirituales también. ¿Qué he ahorrado en mi alma? ¿Qué debe ser deducido?

 

Todo empezó el mes pasado que me cambié de casa. Por decisión propia, mi vida simple y calculada se volvió de cabeza. Me pasé a vivir a una gran ciudad, donde el costo de vida es considerablemente más alto (de muchas formas). Dejar mi zona de seguridad hizo que todo fuera nuevo y aterrorizante.


Durante las primeras semanas me preocupaba mucho, desde pagar mis cuentas hasta causarle una buena impresión a mi jefe. En cierta forma, mi ansiedad se dio gusto recolectando cada preocupación que pudiera. Mientras tanto, mi fe estaba en los números rojos.


¿Te ha pasado algo así? ¿Esos momentos donde se siente que uno está inundado de preocupaciones y al calcular su fe encuentra que tal vez no tenga suficiente para cubrir la deuda?


La preocupación no tiene valor monetario en este mundo, no resolverá nada. Lo que deja es frustración, una fe debilitada y permite que el temor controle su vida.


Aclarémoslo, no tienes el control. No hay forma de mantener tu vida balanceada perfectamente como una chequera. Debes dársela a Dios. Es el único que puede mantener paz en tu vida en medio de un mundo inestable.


“Encomienda al Señor tus afanes, y Él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre”, Salmos 55:22.


Dios me dio una ilustración para esto: donde quiera que estoy imagino que Él sostiene una gran olla con monedas. Cada vez que llega un problema, imagino una moneda en mi mano y la echo en esa olla. Incluso a veces físicamente estrecho mi mano y hago como que tiro esa moneda. En mi mente, oigo donde cae y golpea las otras. Estoy encomendando mis afanes al Señor, ahora son de Él.


Oración

Señor, quiero entregarte cada preocupación que llega a mi vida y sentirme de esta manera más libre. Quiero quitar de mis hombros la carga de la preocupación que se levanta cada día. Te entrego mis temores, mis dudas, mis preocupaciones y te entrego mi corazón. El pecado que cargo perdónalo y quítalo para vivir en tu paz. En el nombre de Jesús. Amén.

Escrito por Jennifer E. Jones
0

Devocionales

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”. -Salmo 34:1

Hubo un hombre quien era temeroso de Dios y apartado del mal; además, siempre obedecía en todo, su nombre era Job. Vivía económicamente bien y tenía una familia que amaba mucho.

 

Un día perdió sus posesiones, le robaron sus bienes, y para aumentar su calamidad, sus hijos murieron de manera violenta. Todo sin ninguna explicación aparente.

 

A pesar de esta situación tan confusa y difícil, la actitud de Job fue muy diferente a la que toma la mayor parte de las personas cuando se les presentan pruebas complicadas.

 

Después de demostrar su gran dolor, Job se postró y adoró a Dios. (Job 1:20). Ese acto marcó su actitud y la manera en que afrontaría las circunstancias.

 

En tu vida también puede ser complicado tratar de entender por qué te ocurren realidades tan duras en las que no encuentras explicaciones claras o soluciones.

 

Es entonces cuando debes comprender que Dios quiere que tengas un cambio de actitud y aprendas a darle gracias a Él en todo tiempo. Pero, sobre todo, que puedas adorarle de corazón, aun cuando la adversidad te rodee.

 

Dios puede trabajar de maneras inesperadas, y al final puedes descubrir que Él siempre actúa para tu propio bien, aunque en el proceso resulte difícil comprenderlo.

 

Recuerda que el plan de Dios para tu vida es totalmente perfecto y que toda obra para bien, para quienes lo aman.

 

Ten presente que Dios ve tu corazón y sabe quién eres. Él siempre va a apreciar lo que haces.

 

¿Podrías adorar a Dios si vivieras lo que pasó Job?

 

Oración
Dios, muchas veces los problemas que llegan a mi vida parecen no tener solución. Sé que eres perfecto y tienes el control de ellos. Ayúdame a entender tus planes y a reconocer que te necesito todos los días. Hoy te pido que me guíes en cada paso que doy y me ayudes a adorarte de corazón en todo tiempo. En el nombre de Jesús, amén.

Escrito por Esther Baldelomar

0

Devocionales

“Yo no quiero la muerte de nadie. ¡Conviértanse y vivirán! Lo afirma el Señor omnipotente”. Ezequiel 18:32

 

En este momento estoy a 35.000 pies de altura, viajo en un avión lleno de gente, maletines y bolsas. Antes de encender mi computadora, me puse a leer el breve manual en caso de emergencias que provee la aerolínea.

 

Ninguno quiere morir, pero aun así sucede.

 

Desde mi asiento puedo ver el pasillo, pero no la cabina del piloto. Si algo viene hacia la aeronave, no me daría cuenta. Lo cierto es que al viajar he puesto mi confianza en los pilotos, los arquitectos del avión y los demás suplidores. En mi vida, he puesto mi confianza en un solo Piloto, Arquitecto y Constructor de mi cuerpo terrenal.

 

Dios no se place en la muerte, pero la sombra de muerte nos sigue. Nos preocupamos, lloramos y hacemos todo lo posible por posponer lo inevitable.

 

No estoy listo para irme; pero nuestras vidas, como este vuelo, pronto acabarán. Cuando suceda, quiero hacer algo mejor. ¿Y tú?

 

“Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.” 2° Crónicas 7:14.

 

Oración
Señor quiero que tengas el control de mi vida y que en la vida o en la muerte mi alma te pertenezca. Te recibo en mi corazón y pido que perdones mis pecados. En el nombre de Jesús, amén.

Escrito por Eddie Jones

0

Devocionales

Cuando yo era un niño hubieron un par de ocasiones cuando en mi clase de escuela dominical se realizó un concurso para ver quién era capaz de memorizar la mayor cantidad de versos de las escrituras. Invariablemente, cada vez que este concurso se llevó a cabo el primer versículo que salía de la boca de todos era Juan 11:35: “Jesús lloró.” Este es el versículo más corto de la Biblia en Español.

 

El poder de Juan 11:35 se suele pasar por alto porque es muy pequeño. Cuando miramos a la luz de la historia más amplia, vemos algo verdaderamente maravilloso de Jesús. El incidente de Jesús llorando se da en medio de la historia de cómo resucitó a Lázaro de entre los muertos. Jesús era un buen amigo de Lázaro y sus dos hermanas, María y Marta. Lázaro había caído gravemente enfermo y sus hermanas habían enviado un mensaje a Jesús para que Jesús viniese sanase a su hermano. Se menciona tres veces en Juan 11: 1-46 que Jesús amaba a Lázaro, María y Marta. A pesar de que ninguno de estos tres fueron contados entre 12 discípulos de Jesús, la Escritura habla claramente de su amor y afecto por ellos.


Sin embargo, cuando Jesús se entera de que Lázaro está enfermo, se retrasa deliberadamente. Jesús corrió al lado de Lázaro para sanarlo. En cambio, Jesús pasa dos días más dónde está y durante ese tiempo Lázaro muere. ¿Por qué? ¿Por qué Jesús espera y deja que su amigo a quien él ama muera? Jesús dejó morir a Lázaro porque él tenía un plan. Todo este asunto desde principio y hasta el fin no era un misterio para Jesús. El plan desde el principio fue el de resucitar a Lázaro de entre los muertos.


Tuvieron que pasar otros cuatro días para que Jesús llegara a Betania, la casa de Marta y María y donde su hermano Lázaro, que ya había sido enterrado. Jesús incluso se perdió el funeral. Hablando de llegar tarde. Cuando Marta se entera de que Jesús está en la ciudad, ella se apresura a verlo. En su conversación obtenemos uno de los grandes versos de esperanza y promesa. Jesús dijo en Juan 11: 25-26


“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?”


Marta entonces va y se encuentra con María y los demás que estaban en duelo con ellos.


Ahora viene la parte interesante. Cuando Jesús ve a María y Marta y toda la gente que estaba de luto con ellas, Él se conmueve profundamente y llora también. Jesús lloró. ¿Pero por qué? El sabía que él iba a resucitar a Lázaro de entre los muertos. Él sabía que la historia iba a tener más adelante un final feliz. Él sabía que estaba a punto de hacer algo verdaderamente impresionante. Sin embargo, – Jesús lloró. Él no trató de callar a todos. Él no los reprendió por no tener fe. No trató de decirles que todo iba a estar bien. No transformó la procesión hacia la tumba en un desfile de victoria. El caminó con ellos y lloró con ellos.


Jesús lloró porque comprendió y sintió su dolor y tristeza. Dios no solo es el Dios de la eternidad, sino que también es el Dios del momento. Él no menosprecia o minimiza cómo nos sentimos simplemente porque Él sabe cómo va a resolver todo. En cambio, Él camina con nosotros y se siente como nosotros en los tiempos de nuestro más profundo dolor. María, Marta, y la multitud podrían haber pensado que Jesús había llegado tarde, pero ¿Cómo puede la Única Persona que puede deshacer cualquier cosa, incluyendo la muerte, llegar tarde?


No sé lo que estás pasando, pero Jesús si lo sabe. No sé cómo va a funcionar, pero Jesús sí. No sé cómo se siente, pero Jesús sí sabe. Sea lo que sea, él tiene un plan. Él está caminando con a tu lado y siente lo que sientes. Jesús llora contigo. No es tarde, y al final se va a ver que lo que sea que haya “muerto” en su vida, será levantado de nuevo. Entonces, Jesús se gozará contigo.


Escrito por: John P. Rey

0

Devocionales

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios, en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4:6 (RV60)


En Lucas 10:38-42. Jesús visitó la aldea de Betania donde una mujer llamada Marta lo invitó a su casa. Esta tenía una hermana llamada María que sentándose a los pies del maestro oía su palabra. No sabemos cuántas personas se encontraban allí, pero Marta estaba muy preocupada con los quehaceres de la casa pues quería atenderles muy bien. Marta estaba molesta por su hermana porque no le ayudaba y su gran preocupación la llevó a reclamarle a su invitado. “Señor” -le dijo- “¿No te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile pues, que me ayude”. Jesús le respondió: “Marta afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.


No quiere decir que María fuera desconsiderada con su hermana, ni que Marta no fuera responsable de sus ocupaciones, pero como lo afirmó Jesús: “Solo una cosa es necesaria”. Allí con ellas estaba el hijo de Dios en persona, el que tiene el poder de cambiarlo todo, del que depende nuestra vida, el que se puede compadecer de nuestras debilidades. María disfrutó de su visita, se regocijaba a sus pies escuchándolo.


El tiempo le pertenece a Él, nuestra prioridad debe ser Él y veremos la recompensa buscando su presencia. Si andamos preocupados, cargados y afligidos lo que saldrá de nuestra boca será queja, reclamo y no una alabanza o acciones de gracia a nuestro Dios. Examinémonos hoy, hagamos una pausa para que podamos disfrutar un tiempo diario a solas con Dios.


Oración: Amado Padre Celestial, necesito estar en tu presencia cada día, deposito toda mi preocupación delante de ti. Ayúdame a ordenar mis prioridades para que seas tú el Centro de mi vida. En el nombre de Jesús Amén.


Escrito por Angelina Gómez Corrales, para CBN

0

Devocionales

Hay un proverbio africano tradicional que dice que “se necesita un pueblo para criar a un niño”. La idea es que un niño tiene su mejor oportunidad de ser un ser humano entero, productivo y saludable cuando hay varias personas involucradas en educarlos.


Vemos que en el cuadro ideal de la unidad familiar: los abuelos, los padres, tíos y amigos de la familia, todos ayudan a la formación trayendo sabiduría, orientación, asesoramiento y opciones.


Tal vez en su propia vida, usted ha tenido la oportunidad de entrar en la historia de alguien y es igualmente probable que alguien haya hecho lo mismo por usted también.


Al mirar hacia atrás en mi corta vida, puedo ver el impacto y la influencia de muchas personas que me han desafiado, animado y me han movido. Una palabra oportuna de aliento. Una amable advertencia. Un reto. Un movimiento de cabeza. Una sonrisa. Todo eso me ha empujado, provocado y causado cosas buenas en mi vida.


Podemos ser rápidos en recibir estas cosas, pero no en devolvernos y decir “gracias”. A veces necesitamos revisitar a aquellos de nuestro pasado y decirles “Gracias por ayudarme”.


A menudo no sabemos lo que nuestro estímulo significa para otra persona, cómo Dios puede usarlo para impactar a alguien. Lo que significa que a menudo otras personas no saben cómo su estímulo nos impactó.


Hay una oportunidad para responder aquí: ¿por qué no enviar un mensaje a alguien hoy y agradecerle por su impacto en tu vida?


¡Hoy en un gran día para decirle “Gracias” a aquellos en tu pasado!


Escrito por Fin Sheridan 
CBN

 

0

Devocionales

“Vuelve ahora en amistad con Dios, y tendrás paz y por ello te vendrá bien”. Job 22:21 (RV 60)

 

El relato bíblico nos traslada a Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, donde había un estanque llamado Betesda. Juan 5:1-14


Allí se congregaba una multitud de enfermos: ciegos, cojos, paralíticos. Porque cada año un ángel descendía al estanque y agitaba el agua, y el primero que bajaba quedaba sano de cualquier enfermedad.


Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años estaba inválido. Jesús lo vio acostado y le hizo una pregunta: “¿Quieres ser sano?” El paralítico le declaró que no tenía quién lo ayudara a meterse al estanque y siempre otro enfermo lo hacía primero. El Señor, viendo su condición y que llevaba mucho tiempo así, le dijo: “Levántate, toma tu lecho y anda”. Y al instante anduvo. Luego Jesús se lo encuentra nuevamente y le añade las siguientes palabras. “Has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor”. 


En medio de la multitud, el Señor se fijó en él y vio, no solo su condición espiritual, sino también la física. ¿Cuál es tu condición hoy?


No debemos esperar sentirnos mal para correr al salvador, al sanador y libertador por excelencia. Si estás entre la multitud esperando un cambio en tu vida, sin esperanza, hoy Jesús te está mirando para ayudarte, levantarte y bendecirte.


Jesús no solo pagó el precio por nuestros pecados en la cruz, sino que puede sanar los corazones quebrantados y toda enfermedad.


“Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.
 Romanos 5:8


El pecado nos separa de Dios, acerquémonos con un corazón humilde y restauremos nuestra relación con él.


Oración

Amado Dios, sé que soy un pecador, me arrepiento de todo corazón. Te entrego mi vida, te recibo como mi Señor y mi Salvador personal. Cámbiame y lléname de tu Santo Espíritu. Amén.


Escrito por Angelina Gómez Corrales para CBN

0

Devocionales

“¡Así que decidimos que enviaríamos a todos de vacaciones, con todo pago, para que puedan descansar bien!”, Exclama la presentadora cuando la familia de 5, con 2 niños discapacitados, se echó a llorar. ¡Al igual que yo!


“Éste es George. George es un perrito golden retriever que fue abandonado…” dice la voz solemne, mientras que pasan tomas en blanco y negro de George, sentado bajo la lluvia a través de la pantalla de la TV. Yo silenciosamente sollozo, con el rostro en mis manos.


*Un niño abraza a su padre mientras la canción “Padre e Hijo” suena en el fondo. Es un anuncio de pan.* Llorando, trato de cambiar el canal, pero no puedo ver el control remoto debido a las lágrimas.


¿Cuán emocional eres? Uno de los elementos únicos de cada individuo son nuestras emociones; Nuestra capacidad de sentirlos y nuestra voluntad de expresarlos. Usted puede ser alguien que llora todo el tiempo – anuncios, espectáculos o momentos como los de arriba son suficientes para moverte a un mar de sollozos. O puede ser alguien que rara vez muestra emoción – bodas, funerales y cuando se golpea el dedo con un martillo.


Las emociones son muy volubles; amigos un momento y enemigos al siguiente. Nuestra capacidad de sentir es uno de los mayores dones de Dios, pero también puede secuestrar nuestras vidas de manera muy perjudicial. Las emociones son como el fuego: grandiosos en el lugar correcto, destructivas en otros. Quieres fuego en la fogata, pero no lo quieres en tu edredón.


La fe no contradice las emociones; más bien las complementa. Nuestras emociones y sentimientos deben expresarse en nuestra fe y nuestra fe debe dirigir nuestras emociones. Jesús es nuestro modelo de vida perfecto y experimentó toda gama de emociones. Él lloró. Él rió. Él suspiró. Él gritó. Se expresó.


Con nuestra tendencia hacia los extremos, a veces pensamos que deberíamos intercambiar una espiritualidad emocional por una piedad formal, pero eso no podría estar más lejos de la verdad. Dios quiere vivir con nosotros, en nuestras emociones, siempre y cuando estén estabilizadas por la presencia de su Espíritu.


Escrito por Fin Sheridan para CBN

0

Devocionales

“El que me ama mi palabra guardará, y mi Padre le amará y vendremos a él, y haremos morada con él”. Juan 14:23 (RV 60)


En San Juan 11:15 dice la Palabra de Dios lo siguiente: “Amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro”. En este hogar situado en Betania, Jesús era muy bien recibido, disfrutaba la compañía de estos tres amigos y sus sentimientos eran recíprocos.


San Juan 12 lo describe: le prepararon una cena especial, no era la primera vez. Marta servía, María fue la que ungió a Jesús con un perfume de nardo puro de gran valor y Lázaro siempre estaba presente. Esta familia amaba a Jesús y tuvo la oportunidad de recibir al Hijo de Dios en su casa. 


Recordemos que Lázaro enfermó de muerte y Jesús lo resucitó después de cuatro días de fallecido. María siempre estaba a los pies del Señor escuchando su palabra y Marta sirviéndole, a pesar de que un día estuvo muy preocupada por los muchos quehaceres; fue la que contestó: “Sí Señor, yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Juan 11:27


Había muchos hogares en Betania, pero la comunión que había entre estos tres hermanos y Jesús era muy especial.


En estos tiempos Jesús nos hace la misma invitación: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”. Apocalipsis 3:20


Oración

Padre Celestial, gracias por el regalo de la salvación que proveíste por medio de tu Hijo. Te entrego mi vida, quiero que seas mi Señor y mi Salvador personal. Perdóname por todos mis pecados y hazme una nueva persona. Amén


Escrito por Angelina Gómez Corrales para CBN Latino

 

0

Devocionales

Desde el momento en que nacemos, estamos rodeados de todo tipo de líderes. Puede estar siendo llevado hacia lo seguro o hacia lo inseguro, usted no puede evitarlo. Algunos líderes son puestos sobre nosotros – nuestros padres por ejemplo. Algunos los podemos elegir: la iglesia a la que elegimos asistir a menudo puede ser un reflejo de nuestros sentimientos acerca del pastor / ancianos. Otros líderes vienen como parte de un paquete con otra opción que hemos hecho: un trabajo en particular tal vez.


Una de las mayores mentiras que la sociedad ha creído es que cuanto más arriba alguien está en el organigrama, más valiosos son. Mientras que el liderazgo es realmente importante, a menudo podemos pensar que la posición que alguien tiene determina el valor que tienen como ser humano.


Esta mentira existe incluso en la iglesia. Somos culpables de aquello llamado “maravillas del escenario”; creyendo que aquellos que tienen un rol público (pastores, líderes de adoración, etc.) son los que más le importan a Dios. Son los que él prefiere, mucho más que la “gente normal de la iglesia”.


La iglesia de Galacia necesitaba oír esto también. Es por eso que Pablo escribe: “Ya no hay judíos ni gentiles, esclavos ni libres, hombres y mujeres. Porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”(Gálatas 3:28). Ahora, la diversidad importa y debe ser celebrada; eso no es lo que está diciendo este versículo. Está diciendo que Jesucristo nos hace a todos uno, que el suelo al pie de la cruz está nivelado y que todos somos igualmente valiosos para Dios, por medio de Cristo.


Por lo tanto, la próxima vez que sientas que nadie se daría cuenta si te perdiste la iglesia, no apareciste, o no estabas por ahí, recuerda esto: El valor nunca viene de la posición. Viene de la persona que nos hizo, nos ama y dio su vida por nosotros.


Escrita por Fin Sheridan para CBN

0