Devocionales

Busca la Salida

Escrito por Esteban Castro Valverde. Productor de CBN
"...y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape". 1 Corintios 10:13.

Imagina esto. Estás en la habitación de un hotel y se activa la alarma de incendios. Sales al pasillo y no ves la señal de la salida de emergencia. Hay humo por todas partes y, aunque gateas, no sabes hacia dónde dirigirte.

¡A mí me produce una sensación desesperante! Creo que, en mi mente, sólo habría lugar para una pregunta ¿Por qué no puse atención a las salidas de emergencia cuando llegué? Creo que casi nadie lo hace, porque es más cómodo creer que no va a pasar nada.

En el caminar diario con Cristo, no podemos darnos el lujo de la ingenuidad. Como escribió uno de estos días mi amigo Héctor en su Facebook: "No soy pecador porque peco, peco porque soy pecador".

El pecado es algo natural en el ser humano. Pablo nos advierte que a ninguna persona le sobreviene una tentación que "no sea común a los hombres".
Desde mi punto de vista, como humano y pecador, puedo decirte que sé de lo que habla. Esa tentación es una fuerza que te mueve a actuar. ¿Lo has notado? Si no fuera así, no existiría la advertencia, bíblica también, de no caer por creernos fuertes. Entonces, ¿qué se hace cuando arremete la tentación? 

En el primer libro de Corintios, capítulo 10 y versículo 13, Pablo nos revela una alternativa cuando afirma: "...y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape".

Entonces, cuando se presenta (como el humo en el hotel) nuestra siguiente pregunta debe ser ¿dónde está la salida que Dios está facilitando? Algunas veces, esa vía de escape será, sencillamente, la puerta que da a la calle y por la cual puedes salir corriendo como lo hizo José.

Y si no ves la vía de escape, puedes hacer esta oración: Señor, Dios padre Todopoderoso y Eterno. Aquí estoy, acosado por la tentación, debilitado por el deseo de hacer lo que no me conviene. Te pido que me muestres la vía de escape que tú prometes y que me des la fuerza para tomarla. En el nombre de Jesús, amén.