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Devocionales

“Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.” Génesis 28: 12 RV60.


El ser humano cuando contempla el cielo es invitado a jugar con su imaginación, se han escrito tantas cosas, películas, canciones, proyectos, en fin no cesa la producción en la búsqueda de lo que nos parece inalcanzable.


Si vemos el amanecer nuestra alma se llena de esperanza al ver surgir la luz, y los atardeceres nos muestran lo majestuoso y creativo que es nuestro Dios, la noche invita al descanso, pero un cielo estrellado o con una luna plateada nos llama a velar y el pensamiento vuela y nos preguntamos cómo pudiera tocar el cielo con mis manos, ¿será cierto todo lo que dicen del cielo?


Al leer a un niño esta historia de la Biblia, me detuve porque me preguntó, ¿es verdad que existe una escalera? , le contesté mira dice que es alguien que soñaba, y que ángeles subían y bajaban, pero te puedo asegurar que hay un camino que nos lleva al cielo, y dijo muéstramelo, le leí Juan 14:6 donde Jesús afirma que Él es el camino, mi amiguito me dijo, pero ¿cómo una persona puede ser un camino?, entonces tuve que explicarle todo el sacrificio que hizo Jesús para permitirnos entrar a la Casa de nuestro Padre Celestial, y que “El camino” fue hecho por él y que lleva su nombre, muy inquieto me dijo ¿el camino, me lleva a la escalera? Le dije si aceptas a Jesús en tu corazón, empiezas a caminar en su camino y con los ojos del amor verás la escalera por la cual paso a paso vas a conocerlo. ¿Y entraré al cielo, de verdad? Si, sin duda, Jesús lo prometió porque de ustedes es el reino de los cielos, está bien entendí dijo mi amiguito y sujetándome la mano me dijo: ¿Cómo lo acepto?


Hicimos una corta oración y luego me abrazó y dijo yo pensaba que era difícil entrar al cielo, hoy ya voy de camino, gracias.


Oración: Dios mío, dame un corazón de niño para que con la sencillez de ellos, pueda creer en tus promesas, y transitar por este camino hacia ti, en el nombre de Jesús, amén.

 

¿Puede Dios cambiar tu vida? 

Dios ha hecho posible que lo conozcas y experimentes un cambio asombroso en tu propia vida. Descubre cómo puedes encontrar la paz con Dios. También puedes enviarnos tus peticiones de oración. 

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Devocionales

La palabra gracias es probablemente una de las palabras más cortas, pero tiene un gran significado. ¿Cuántas veces nos olvidamos de dar gracias? ¿Cuántas veces nos olvidamos de mirar al cielo, observar nuestro entorno y sonreír con agradecimiento?

 

No siempre estamos dispuestos a expresar gratitud. Recuerdo que uno de los días más tristes de mi vida fue cuando murió mi sobrina de 18 años. Nunca la volvería a ver, y no tuve la oportunidad de abrazarla y despedirme, debido a su inesperada muerte. Permanecer agradecido durante este momento tan difícil fue lo último que cruzó por mi mente.

 

Con el paso de los años, comprendemos que, en una fracción de segundo, las circunstancias de nuestra vida pueden cambiar y robarnos ese deseo de ser agradecidos. Durante mucho tiempo, oré:

Escucha, Señor, mi oración; llegue a ti mi clamor. No escondas de mí tu rostro cuando me encuentro angustiado. Inclina a mí tu oído; respóndeme pronto cuando te llame. Pues mis días se desvanecen como el humo, los huesos me arden como brasas. Mi corazón decae y se marchita como la hierba; ¡hasta he perdido el apetito! (Salmo 102:1-4 NVI).

 

Durante varios meses después de este doloroso evento, decidí guardar silencio y simplemente observar cómo sucedía todo a mi alrededor, ver cómo pasaba cada segundo. Dejé de estar agradecido porque, en medio de este difícil proceso, una parte de mí también había muerto.

 

El dolor puede llevarnos cautivos y podemos olvidar fácilmente que Dios siempre está de nuestro lado. Pero, cuando el Señor nos muestra su amor y su presencia nos guía en todo lo que hacemos, toca nuestro corazón. Al servir en una organización como CBN, lo he visto reflejado en la vida de muchas personas que nos contactan, escriben y llaman. Siguen confiando y agradecidos, a pesar de las dificultades que están pasando, y Dios, a través de esto, ha tocado mi propio corazón.

 

Ver y regocijarme junto a personas que, a pesar de todo, entregan su vida a Jesús y deciden seguirlo a toda costa produce en mí la mayor gratitud que se puede expresar. Me hace darme cuenta de que incluso en nuestra dificultad:

 

Porque el Señor es bueno y su gran amor es eterno; su fidelidad permanece para siempre. Salmo 100:5

 

Con el tiempo, podemos aprender a estar siempre agradecidos, incluso sin comprender, sin saber lo que traerá el mañana. Y a medida que pasa cada segundo, la vida nos enseña a ser agradecidos y a entender que, con Dios, todas las cosas obrarán para Su buen propósito redentor.

 

Me gustaría preguntarte, ¿estás listo para ser agradecido por cada segundo de tu vida?

 

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Las Escrituras se citan de LA SANTA BIBLIA, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL®, NVI® Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Bíblica, Inc.® Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

 

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Biografía del autor: José García – Gerente de Proyectos, CBN Guatemala

José es el menor de tres hermanos y vive en la Ciudad de Guatemala. Le apasiona lo que hace con CBN y disfruta de la compañía de su familia. También le encanta viajar a nuevos lugares y tomar fotografías.

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Devocionales

“Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!” Mateo 7:23.

Escrito por Katia Salame. Escritora invitada.

Fue un día como cualquier otro, pero por algún motivo estaba muy alegre. Cuando llegué al lugar donde trabajo abrí mi cartera para sacar mi carnet, pero no lo encontré.

Sin embargo, me acerqué a la caseta del guardia y dije: “Buenos días”. La respuesta que recibí fue: “¿Quién es usted?”. Le sonreí y dije mi nombre. El guarda sólo me miraba y preguntó: “¿Alguien de esta oficina podría identificarla?”.
 
Estaba segura de que el guarda me reconocía, pero ante su insistencia seguí de buen genio y le di la extensión de mi compañera más cercana; nadie respondió. El guarda no me quería dejar pasar y empecé a frustrarme. Quería decirle: “¡Usted sabe que trabajo aquí!”, pues hace poco le había hecho un favor, pero me quedé callada.

Hacía unos días, en una tarde lluviosa vi una bufanda atascada en un árbol dentro de la propiedad donde trabajamos. Pensé que era muy hermosa y que debía pertenecerle a alguien de la oficina. La rescaté y la llevé donde el guarda. Él estaba muy contento ya que era un regalo que le había dado su esposa. “Gracias por salir en el aguacero a traérmela”, dijo, “le debo un gran favor”.

Pero mientras esperaba que me dejara entrar, vino a mi mente otro pensamiento: ¿Cómo sería la seguridad en la entrada al cielo? ¿Realmente me merezco poder entrar? ¿Qué pasaría si no tengo mi identificación o mi carnet para ingresar al cielo?

Al contrario de la situación en mi trabajo, en el cielo tengo una identificación firmada por Jesús mismo. No tendré que recordar esos “favores”, porque cosas buenas no me van a dar el paso.

El día de este incidente en la puerta creí conocer al guarda por el favor que le había hecho, pero ¿realmente era así? –creo que no. Y ahora, ¿realmente conocemos a Jesús?

Oración

Oh Dios, por mucho tiempo he creído conocerte, pero reconozco que no ha sido así. No te conozco, no tengo una relación contigo, no te he buscado cada día de mi vida. Comprendo que te necesito. Perdona mis pecados para poder acercarme a ti. Transforma mi vida y ayúdame a tener una nueva relación contigo, como tu hija, y conocerte de verdad. En el nombre de Jesús. Amén.

 

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