Devocionales

Fortaleza en la debilidad

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mi el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:9


Qué contradictorio ¿no? -“de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades”. ¿En qué estaba pensando el autor cuando escribió esto? ¿Cómo sentirse bien cuando pasamos por momentos de debilidad, crisis o necesidad?

 

Existen diferentes actitudes que asumimos cuando afrontamos una situación difícil en nuestras vidas. Muchos se enojan y quejan, se aíslan y descargan sus frustraciones en otros. Hay unos que se hunden en el dolor y sucumben ante la depresión; otros que maldicen a los cuatro vientos esperando que alguien escuche sus desesperados gritos por encontrar una luz al final del túnel, por encontrar una esperanza en medio de esta vida que muchas veces se torna gris.


Nosotros los que confiamos en Dios, debemos aprender a ver el sufrimiento desde otra perspectiva. Debemos reconocer que el hecho de ser cristianos no nos excluye del sufrimiento. Aceptar a Cristo en nuestros corazones no es una decisión que por sí sola removerá el dolor en nuestras vidas. Pero esta realidad no debe desanimarnos.


Los que hemos pasado por pruebas y hemos salido de ellas, estamos conscientes de que aunque duela, así como un metal pasado por fuego, esos momentos serán usados por Dios para moldearnos y perfeccionarnos con amor. Al aceptar a Cristo no tenemos la garantía de ser librados del sufrimiento, pero la fe que tenemos y la esperanza que Dios nos da en medio de esas pruebas, nos sostiene como ninguna otra cosa en este mundo; es capaz de hacerlo y eso es algo que un no creyente no ha podido experimentar.


Jesucristo es la luz de esperanza en el corazón que nos mantiene vivos. Él es quien marca esa gran diferencia entre un creyente que sufre y un no creyente. Qué especial sentir que Él toma su tiempo para trabajar en nuestras vidas, pone sus ojos de amor sobre nosotros y nos dice con detalles silenciosos, que está ahí caminando a nuestro lado en medio de la prueba y que no nos abandona nunca.


Es posible que en el momento de la debilidad no lo podamos ver, pero cuando hemos salido de la prueba y miramos atrás, comprobamos Su obra perfecta de amor en nosotros. Esto es lo el apóstol Pablo manifiesta en el texto citado al inicio. Por eso expresa su convicción de que en momentos difíciles se gloriaría en sus debilidades “…para que repose sobre mi el poder de Cristo”.


No existe una promesa que nos libere del sufrimiento en esta tierra, pero sí una del amor de Dios, de su fortaleza aunque seamos débiles y de su presencia con nosotros cada día de nuestra vida. “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:20


Tengamos una buena actitud ante los problemas y debilidades, por más difíciles que sean, no perdamos de vista a Cristo. Recordemos la hermosa promesa que Dios nos ha dado por medio de Jesucristo y veamos que podemos tener fortaleza en medio de la debilidad. Actuemos y reaccionemos distinto ante los problemas, para que aquellos que no conozcan a Dios, por medio de nuestras vidas sean impactados de la esperanza y amor que Dios nos ofrece. Atrevámonos a ser diferentes y hablemos del amor de Dios, sin usar palabras. Hablemos de Dios con nuestras vidas.


Oración:

Dios, ayúdame a ver las cosas con claridad y como tú las ves, no permitas que los problemas nublen mi vista y tomen lo mejor de mí, ayúdame a caminar contigo en medio de las pruebas. Ayúdame a ser barro en tus manos para mejorar y seguir tu perfecto plan para mi vida, porque tú tienes planes de bien para mi vida y yo deseo caminar contigo. Gracias por tu infinito amor y por la esperanza que me das. Amén.

Escrito por Laura Arias para CBN